Los diseñadores suelen pensar en los efectos animados como el camino para mejorar la experiencia del usuario, pero en general no agrega mucho valor. La clave para aprovechar las ventajas de la animación es incorporar el movimiento al final del diseño del producto. Sin embargo, ¿qué pasa si reconsideramos la forma en qué implementamos la animación para utilizarla como base de nuestros diseños?

La animación permite contar historias y cada experiencia es una narrativa. Más allá del espacio de trabajo, sea una aplicación o un sitio web, existe un mensaje específico que se desea enviar a los usuarios. El objetivo de los diseñadores es entregar la historia de manera efectiva y hay muchos caminos para contar una historia, a pesar de la famosa y conocida frase “una imagen vale más que mil palabras”. Para reforzar el efecto del mensaje en la imagen es posible introducir un movimiento en el lienzo, combinando así interés y eficiencia.

Los conceptos más complejos para transmitir necesitan variantes y ejemplos claros. Para aprovechar la animación, los diseñadores tienen que mostrar y no decir. Por ejemplo, un sitio web que destaca el reciclaje, en lugar de explicarles a los usuarios la importancia de proporcionar el destino correcto a la basura, los diseñadores buscan mostrar qué es exactamente lo que las personas deben hacer con ella.

Otros de los caminos para usar la animación es la generación de continuidad visual para que los visitantes puedan comprender dónde está la experiencia. La narrativa refiere a una progresión lineal de eventos que se conectan entre sí a lo largo de dicha experiencia para el usuario. En el diseño de la interfaz se crea un efecto de desplazamiento en 3D, mientras el visitante se desplaza hacia abajo o en la página.

La primera impresión suele ser fundamental para la continuidad en el uso de una aplicación por parte de un usuario. El efecto que se genera en el primer acercamiento puede marcar un antes y un después. Por ejemplo, una aplicación que utiliza su propia mascota para crear la animación. Las transiciones de navegación suaves, los efectos de desplazamiento y la importancia en la interacción con los datos son más opciones para lograr la emoción a través de las animaciones.

Cuando los usuarios interactúan con los productos digitales, valoran el factor humano por sobre los productos solo racionales. Los diseñadores deben dejar atrás las interfaces estáticas para dar el salto a aquellas que parecen más vivas.

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