Según un nuevo estudio, los libros digitales pueden tener algunas ventajas sobre los comunes cuando se trata de que los niños recuerden sus contenidos. Las animaciones, especialmente las relacionadas con las interacciones verbales, pueden mejorar significativamente el recuerdo de los detalles de la historia, pero deben hacerse correctamente.

La investigación, del psicólogo Erik Thiessen de la Universidad Carnegie Mellon, evaluó el retiro de 30 niños de entre 3 y 5 años después de leer un libro de cuentos o uno con animaciones para cada página.

Cuando se les preguntó después sobre lo que recordaban, los niños que habían visto el libro animado tendían a recordar un 15-20% más. Los mejores resultados se observaron cuando el libro se animó en respuesta a que el niño dijera o preguntara algo al respecto (aunque el adulto lector tenía que hacerlo manualmente) en lugar de hacerlo automáticamente.

“Los niños aprenden mejor cuando están más involucrados en el proceso de aprendizaje”, explicó Thiessen en una publicación de noticias de CMU. “Muchas interfaces digitales se adaptan mal a las capacidades de aprendizaje de los niños, pero si podemos mejorarlas, los niños pueden aprender mejor”.

Esto no quiere decir que todos los libros para niños deben ser animados. Los libros tradicionales siempre tendrán sus propias ventajas, y una vez que pase la etapa del libro ilustrado, estas innovaciones digitales no serán de gran ayuda.

El punto, más bien, es mostrar que los libros digitales pueden ser útiles y no son una adición a la biblioteca de un niño. Pero es importante que las características digitales se creen y se sintonicen con el objetivo de mejorar el aprendizaje, y se debe hacer una investigación para determinar exactamente cómo se logra mejor.

El estudio de Thiessen fue publicado en la revista Developmental Psychology.

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