Las recomendaciones de productos ya están en todos lados y son una parte casi fundamental del mundo digital. Si miramos un libro, una opción desplegable mostrará qué leyeron aquellos que también se interesaron en él; si buscamos ropa, veremos otras piezas que combinen con la moda; o si utilizamos herramientas de diseño, empezaremos a recibir opciones y agregados para mejorar nuestro trabajo. Más allá del tema en cuestión, las recomendaciones son una pieza clave en el comercio electrónico. 

Un grupo de especialistas en la Universidad de Pennsylvania investigaron en términos del subconscientes cómo funcionan esas recomendaciones  y cómo los consumidores procesan los datos. Lo más relevante no es aquello que solo se recomienda, sino el cómo y el por qué se lleva adelante dicha recomendación. Los usuarios tienen en cuenta el contexto en el cual reciben la posibilidad de adquirir los productos.

El estudio llevó adelante una muestra de dos sistemas distintos de recomendación: uno basado en compras previas y otro según las compras de otros consumidores a modo de colaboración. Las respuestas de los usuarios a los productos fueron distintas, muy conectadas a la personalidad de cada uno y vinculadas a los patrones de decisiones que toman en sus vidas. Los consumidores que toman decisiones por sí mismos y que están acostumbrados a ser resolutivos ante problemas, preferían las recomendaciones basadas en compras previas. Sin embargo, aquellos más cómodos en cuanto a la búsqueda de sus necesidades, optaron por el proceso de que otros elijan los productos previamente. 

El tipo de producto también influye en la efectividad de la recomendación, además de la personalidad. Los consumidores que quieren sentir que toman la decisión, necesitan reconocer que la oferta tiene que ver con sus preferencias, como películas, viajes o restaurantes. Un ejemplo de este tipo de usuarios es los que reciben correctamente el porcentaje que Netflix utiliza para recomendar títulos en base a lo que ya se vio o se agregó a la lista de reproducción. El segundo grupo de consumidores no se involucra en esa búsqueda, sino que espera que el porcentaje mostrado refleje cuántas compras tienen los productos que le fueron recomendados. 

Más allá de buscar un sistema definitivo para analizar y ofrecer recomendaciones, la recepción de las mismas depende de las características de la personalidad en los consumidores.

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