La inteligencia artificial ya no es una promesa futura: es una realidad operativa que atraviesa todo el ecosistema digital. Para algunos representa una oportunidad inédita. Para otros, un impacto directo contra la estructura económica de agencias, medios y marcas. La diferencia no es ideológica, es estructural: la velocidad del cambio no dio margen para una adaptación ordenada.
Desde sectores como Horizont, advierten que la adopción acelerada de la IA generó un escenario caótico que pone en riesgo modelos de negocio completos, tal como hoy están concebidos.
De herramienta a amenaza sistémica
Durante años se pensó que la IA serviría para automatizar tareas repetitivas. Esa lectura quedó vieja. El problema actual no es de eficiencia, sino de supervivencia. La IA ya no optimiza procesos: impacta en el corazón económico del sector digital.
El cambio no llegó con transición ni anestesia. Llegó de golpe, forzando a todos los actores a repensar su rol, su propuesta de valor y su forma de monetizar.
Zero Click: cuando el contenido no genera tráfico
Para los publishers, el golpe tiene nombre propio: Zero Click. Las AI Overviews responden directamente las consultas de los usuarios sin necesidad de visitar la fuente original. El contenido sigue siendo usado, pero el tráfico desaparece.
La ecuación es simple y brutal:
sin clics no hay páginas vistas,
sin páginas vistas no hay impresiones,
sin impresiones no hay ingresos.
Este círculo vicioso amenaza con vaciar de valor al periodismo digital, justo cuando la calidad informativa es más necesaria.
El Open Web bajo presión
Este escenario reabre un debate clave: la soberanía digital y la viabilidad del Open Web. Si los contenidos alimentan sistemas cerrados que no devuelven tráfico ni valor económico, el modelo se vuelve insostenible.
Desde MarketingDirecto.com, este debate ya ocupa un lugar central, porque no afecta solo a medios, sino a todo el sistema de creación de valor digital.
Despidos y señales de alarma
La sacudida no distingue tamaños. Compañías como Microsoft, Amazon, Meta o TikTok, junto a grandes holdings publicitarios, anunciaron miles de despidos en los últimos meses.
El mensaje es claro: ni siquiera los gigantes tienen estabilidad garantizada. La IA no solo redistribuye tareas; redefine estructuras completas.
Una industria obligada a reinventarse
El ecosistema digital enfrenta una decisión incómoda. Adaptarse rápido, repensar modelos de ingresos y dejar de depender exclusivamente del tráfico. O resistirse y perder relevancia.
La IA no destruye por sí sola. Expone fragilidades que ya existían. El desafío no es frenar la tecnología, sino encontrar una fórmula viable y rentable en un entorno donde el clic ya no está asegurado.
¿Creés que el modelo actual de medios y marketing puede sobrevivir al Zero Click y a la IA? Dejá tu comentario y sigamos el debate.
