El parlamento europeo ha votado a favor de la Directiva 2001/29/CE, la controversial pieza de legislación que pretende actualizar las leyes de derecho de autor en la era del Internet.

La directiva fue rechazada originalmente en julio luego de las críticas a provisiones en los artículos 11 y 13, con el impuesto a los links y los filtros de subida de contenido. Sin embargo se aprobó en el parlamento a mediados de la semana pasada con versiones enmendadas de estos artículos, con 438 votos a favor y 226 en contra.

Las ramificaciones de esta decisión van a llegar lejos, y van a tardar en asentarse. La directiva aún debe ser votada por última vez en enero de 2019 (los expertos indican que es poco probable que sea rechazada), y debe ser implementada por los estados individuales de la Unión Europea, quienes pueden interpretar de forma individual el texto de la directiva.


Sin duda, lo más importante reside en los artículos 11 y 13. El artículo 11 pretende dar a las editoriales y periódicos una forma de hacer dinero cuando compañías como Google linkean a sus historias, permitiéndoles solicitar licencias pagas. El artículo 13 requiere que ciertas plataformas (como Youtube o Facebook) eviten que los usuarios utilicen material con derechos de autor sin tener la licencia.

Los críticos a la directiva europea sobre derechos de autor señalan que estas previsiones son desastrosas. En el caso del artículo 11, los intentos de “cobrar un impuesto” a plataformas como Google News por compartir artículos han fallado, y que el nuevo sistema podría dar fuerza a abusos de trolls del copyright. Y en el caso del artículo 13 es aún peor. La legislación requiere que las plataformas trabajen codo a codo con los dueños de derechos para evitar que los usuarios compartan contenido con derechos de autor. La única forma de hacer esto es escanear absolutamente todo el contenido subido a sitios como Facebook y Youtube. Esto crearía una carga inmensa para plataformas pequeñas y podría ser utilizado como mecanismo de censura. Es por esto que figuras como Jimmy Wales, fundador de Wikipedia; y Tim Berners-Lee, inventor del protocolo de Internet, están en contra de la legislación.

 

Sin embargo, los que apoyan estas previsiones dicen que los argumentos antes expuestos son el resultado del alarmismo de las grandes compañías de tecnología estadounidenses, dispuestos a mantener el control de las plataformas más grandes de Internet. Señalan que ya existen leyes y la directiva tiene sus propias enmiendas como prueba de que no habrá abusos. Hay excepciones para sitios como GitHub y Wikipedia en el artículo 13, y excepciones al “impuesto de link” que permite compartir el mismo hipervínculo y “palabras individuales” describiendo artículos sin limitaciones.

Luego de las votaciones del parlamento, el miembro del parlamento europeo Axel Voss, que ha liderado los cambios en los artículos 11 y 13, agradeció a sus compañeros políticos “el trabajo que han hecho juntos”. “Esta es una buena señal para las industrias creativas en Europa”, dijo Voss. Los miembros del parlamento opuestos a la medida, como Julia Reda, describen el resultado como “catastrófico”.

Pese a los desacuerdos, está claro que la Directiva 2001/29/CE recibirá su aprobación final en enero en el Parlamento Europeo, y tendrá un impacto inconmensurable y disruptivo en el Internet, no solo en la Unión Europea, sino en el mundo. La forma de interpretar la legislación depende de cada nación, pero el cambio en el balance de poder es claro: las compañías están perdiendo terreno.

 

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