Decenas de miles de búsquedas de Google al mes están dedicadas a deshabilitar las actualizaciones, de acuerdo con la plataforma. Una encuesta de Pew Research del 2017 descubrió que el 14% de las personas nunca actualizan el sistema operativo de sus teléfonos, y que el 42% solo lo hace cuando es conveniente, aunque estas actualizaciones contengan parches de seguridad.

 

Las investigaciones prueban que las notificaciones destruyen la concentración, y también pueden causar estrés y ansiedad. Pese a que los investigadores no se dedicaron de forma clínica a las actualizaciones de software, no queda duda de que la llamada de atención de las notificaciones push, las llamadas de robot o los chats grupales activos causan la misma respuesta neurológica que las notificaciones diarias de actualización de software.
Sara Thomée, profesora asistente de psicología en la Universidad de Gothenburg en Suecia, describió el fenómeno en términos evolutivos. Nuestro cerebro evolucionó para  reaccionar ante estímulos y protegernos del peligro; lo que lleva consigo un aumento en las hormonas del estrés, que nos permiten reaccionar a ese peligro. Las notificaciones tecnológicas se comportan de manera similar.

“En un día laboral, en el que probablemente no hay muchos tigres alrededor, las notificaciones frecuentes probablemente elevan nuestros niveles de estrés y fracturan nuestra concentración” explicó Thomée. Mucho de este estrés viene de dividir la atención entre varias tareas. No es sólo que cambiar la atención de una tarea a otra requiere esfuerzo psíquico, es que volver del punto B al A requiere más energía y eso, según explica Thomée, retrasa la productividad.
Un estudio de 2016 analizó el efecto neurológico de las notificaciones de smartphone en sujetos realizando alguna tarea, y descubrió que las notificaciones tenían un impacto notable en la concentración performance de aquellos con tendencia a usar demasiado el teléfono. Una investigación del Future Work Centre, en Reino Unido, descubrió que las personas que utilizan notificaciones push de emails en sus teléfonos y computadoras sentían estrés y presión alrededor de los emails.
Según Daniel Levitin, neurocientífico, la necesidad de decidir surge cada vez que una notificación interrumpe otras tareas y causa más estrés y drena la energía. Más allá de cumplir con las sugerencias del computador o no, la energía requerida para tomar esa decisión y muchas otras de naturaleza similar se acumula a lo largo del día. “Resulta que la toma de decisiones tiene un impacto en los recursos neurales” escribió Levitin en The Guardian. “Las pequeñas decisiones utilizan tanta energía como las más grandes.”

Thomée también considera que la culpa puede ser parte de este ciclo de estrés y cansancio, notando que si seguimos las demandas tecnológicas, surge la ansiedad acerca de las consecuencias de esa actualización en los equipos. No es un temor irracional: Apple es famoso por limitar las capacidades de sus equipos viejos a través de sus actualizaciones de iOS, y Sony una vez liberó (y luego retiró) una actualización de Play Station 3 que dejó equipos inutilizables.

Un estudio de mayo de este año investigó los motivos por los que los usuarios no actualizan su software revisando la información y a través de Amazon Mechanical Turk y Google Consumer Surveys. Descubrieron que 7.5% de los participantes consideran el “riesgo de actualización”, incluyendo “data pérdida debido al update, y si la actualización puede ser maliciosa”, mientras que el 40.5% considera “costos” como el tiempo y el espacio de almacenamiento. 29% expresó que actualiza por “necesidad” (si siente que la actualización es importante o necesaria).
Sin  embargo, sin importar que tan pesadas y potencialmente peligrosas sean las actualizaciones de software, es mucho más peligroso no actualizar el software. Los desarrolladores liberan actualizaciones al descubrir vulnerabilidades, de forma que no actualizar es poner la computadora o teléfono en riesgo. Es un sistema que no funciona perfectamente, al menos del lado de las apps. Las actualizaciones silenciosas en las que el software descarga e instala data en el background sin interrumpir a los usuarios puede funcionar, pero esto no siempre es posible debido al tamaño de ciertas actualizaciones, demasiado pesadas para la red celular.

 

Las investigaciones muestran que las notificaciones push son la causa de la mayoría de las desinstalaciones de apps, y estudios posteriores demuestran que profesionales del área de desarrollo de software y IT por lo general no actualizan su propio sistema operativo, y el tiempo juega un rol importante: si la notificación llega mientras ves un vídeo o trabajando, es más sencillo ignorarla.
“Imaginá que estás en medio de una presentación con la junta y tu jefe con el hermoso ppt que preparaste por seis meses y en el medio la computadora te pide que actualices el software” Nir Eyal, un autor especializado en la intersección de tecnología y psicología, explicó. Teniendo en cuenta la cantidad de información que tienen estas compañías, Nir señala que “deberían ser capaces de saber cuándo estás en una reunión, cuándo estás utilizando un software y cuando no quieres ser interrumpido.” Hasta que las compañías refinen esto, estamos atados a todas las notificaciones.

 

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